En los últimos años, el conocimiento se ha vuelto un elemento esencial para incrementar la productividad y las ventajas competitivas de una organización. Aunque la mayoría de las empresas reconocen esta realidad no protegen su conocimiento.
Se ha demostrado que el 70% del conocimiento de una organización reside exclusivamente en la mente de sus empleados. En tiempos de masivas re-estructuraciones, alta movilidad laboral, trabajos temporales y retiros precoces, la perdida de conocimientos adquiere proporciones elevadas.
Cuando un empleado deja una organización, se lleva con él un conocimiento vital. Como resultado, a los nuevos empleados les lleva mucho mas tiempo dominar su trabajo. Esto afecta la capacidad de la compañía para responder -rápida e inteligentemente- a las demandas. Mientras más sofisticado y complejo es el conocimiento que un trabajador posee, mas difícil -y fundamental- es transmitirlo a las generaciones futuras. Por tal motivo, sin un proceso que lo recupere, este conocimiento se perderá para siempre.