domingo, 21 de marzo de 2010

Liderazgo: influencia intencional

Buena parte de la crisis de hoy en día es una consecuencia natural de la poca influencia que ejercen los líderes de las compañías sobre el comportamiento de la fuerza laboral. Resulta irónico que cuando se les pregunta a los líderes (incluso los grandes líderes) por la esencia del liderazgo, estos suelen dar respuestas vagas, disparatadas y tontas. Casi ninguno habla de la tarea central del líder: ejercer su influencia. Los líderes son responsables de influir inteligente y éticamente en el comportamiento de los demás, de modo de crear valor. Dado que hay muy pocos líderes capaces de definir el liderazgo, resulta poco sorprendente que el desempeño de estos sea mediocre en el mejor de los casos.

Recientemente se hizo un estudio sobre el éxito y el fracaso de más de mil líderes en todo el mundo. Los resultados explican por qué hay tan pocos líderes capaces de ejercer efectivamente su influencia.

1. Los líderes actúan como si ocuparse de los hábitos no fuera parte de su trabajo: la mayoría de los líderes se pasan buena parte de su tiempo ideando estrategias, escogiendo productos y reuniéndose con analistas, accionistas y clientes. Pero muy pocos entienden que el éxito o fracaso de sus planes depende de la influencia que ejerzan sobre los cientos o miles de empleados que tendrán que llevar a cabo el plan. Como los líderes no le dedican suficiente tiempo a cambiar el comportamiento de los demás, en definitiva nada cambia.

2. Los líderes carecen de una teoría de la influencia: hay muy pocos líderes capaces de responde la siguiente pregunta: ¿de qué modo se puede cambiar el comportamiento de un grupo grande de personas? Y, sin embargo, a los líderes les pagan para que hagan justamente esto. No se trata solamente de tomar una decisión sino, además, de lograr que los empleados estén en sintonía con la decisión para que puedan llevarla a cabo. Y esto significa ejercer una influencia.

3. Los líderes confunden hablar con influir: buena parte de los líderes creen que influir consiste simplemente en pedirles a los demás que hagan algo. No es de extrañar que todos los esfuerzos que se llevan a cabo para influir en los demás comiencen con una presentación de PowerPoint. Pero los problemas profundos, persistentes y abrumadores suponen más que un discurso persuasivo.

4. Los líderes creen en las balas de plata: cuando los líderes tratan de influir en el comportamiento de los demás, es muy común que busquen soluciones rápidas. Pero esto los hace caer en la trampa de creer que se pueden cambiar los malos hábitos con una simple técnica. Sin embargo, los estudios demuestran que cuando los líderes dependen de un único medio para ejercer su influencia, lo más seguro es que fracasen.


Fuente Original: Businessweek.com/managing/content/jun2009/ca2009065_772331.htm
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